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Aprender a construir en conjunto


El proceso de aprendizaje se vuelve más frutífero cuando se confrontan con los pares, cuando se analiza con el otro. En esta dinámica el docente no puede dejar de lado el proceso de aprendizaje cooperativo, esa manera de generar retos de aprendizaje para que en grupo puedan ser resueltos, claro está sin descuidar los procesos de individualidad, fomentando la interdependencia, la autorregulación y la autocrítica, con la finalidad de que aquellos aprendizajes que se generen en el grupo, puedan ser profundizados por los estudiantes a lo largo de su vida. 

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Utilizo gráficos para resumir

La habilidad de síntesis, se puede ver reflejada a través de varias estrategias didácticas, una de ellas es la elaboración de mapas conceptuales que a través de la determinación de conceptos claves, categorías y proposiciones se construye de manera básica todo un bagaje de conocimientos, los mismos que sirven para futuras extrapolaciones del conocimiento, ya que los términos claves empleados permiten una mejor reconstrucción de lo aprendido en los diferentes contextos donde se lo busque aplicar.

Evaluación y autorregulación

Las rúbricas como estrategia de evaluación facilitan a los estudiantes que conozcan de antemano los criterios mínimos que deben lograr, los mismo que sirvan como metas de aprendizaje a alcanzar, monitoreando el proceso de aprendizaje, a la vez que reflexiona sobre las actividades que ejecuta, enriqueciendo su proceso de aprendizaje a partir de los diversos intercambios con sus pares y los maestros. Asimismo, como dispositivo de autoevaluación, a corto plazo, influye sobre el rendimiento que los estudiantes tienen en la tarea, y a largo plazo, los estudiantes empiezan a ser más autorregulados, incurriendo así en un proceso de autoeducación, necesario para el desarrollo y profundización de los conocimientos logrado de manera colaborativa y confrontados con el docente.